El psicoanálisis aplicado. Un camino de ida y vuelta.

La expresión “psicoanálisis aplicado”, designa en su acepción corriente, al psicoanálisis cuando aplica su saber teórico y su método a objetos de estudio exteriores, al campo de la cura psicoanalítica. Tal es lo que sucede cuando se estudia “psicoanalíticamente”, obras literarias o artísticas, pero también cuando el método se aplica al estudio de las religiones, las instituciones, la economía, la política, la justicia, la docencia, la sociología, el deporte o cualquier otra disciplina. Si se considera al psicoanálisis una disciplina antropológica, la misma puede ser susceptible, de múltiples aplicaciones, pero en muchas ocasiones se ha relegado a un segundo plano, a aquellos trabajos de investigación que usando las teorías y los métodos, psicoanalíticos, aplicaban los mismos a un material que no surgía directamente de la realidad clínica. A estos ensayos se los ha considerado como meras ejemplificaciones que dan la posibilidad de enmarcar diversas manifestaciones culturales. Considerado de esta manera se llego a subestimar los estudios de psicoanálisis aplicado y ver en ellos sólo subproductos de segunda mano, en los cuales se trataba de hacer coincidir una interpretación hipotética de un producto cultural con el esquema de una teoría científica elaborada dentro de la realidad clínica.


Una mayor comprensión del objeto de estudio del psicoanálisis y el reconocimiento de la importancia del estudio del mundo de las fantasías del ser humano, hace que se observe con renovado interés aquellos productos que surgen primordialmente de esa realidad humana conocida como mundo interno y la vida de fantasía. Este interés hace que sea posible establecer un diálogo entre el mundo de la realidad clínica y el mundo de la creación humana, pudiendo “aplicar” muchos de los conocimientos adquiridos durante esta investigación, a la sesión clínica.


La expresión “psicoanálisis aplicado”, proviene del título Ensayos de psicoanálisis aplicado, dado a la recopilación de una serie de artículos de Freud sobre el tema. De estos artículos escritos en su mayor parte entre 1910 y 1923, pueden citarse, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci (1910), Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas (1910), El motivo de la elección del cofre (1913), El Moisés de Miguel Ángel (1914), Un recuerdo de infancia en “Poesía y verdad”(1917). Naturalmente a estos hay que mencionar al que se considera el primero de los trabajos de psicoanálisis aplicado, El delirio y los sueños en la ‘Gradiva’ de W. Jensen (1907).


El interés por el psicoanálisis aplicado no ha surgido solamente a través de la aplicación del mismo a otros productos de la creación humana, en muchas ocasiones desde otras disciplinas o Instituciones, se solicita la intervención de un psicoanalista, para que por medio de sus conocimientos, pueda ayudar a entender y resolver problemas relacionales o vinculares que se producían entre personas de tales disciplinas o instituciones, que escapaban a su comprensión y resolución (Serebriany, R. y col., 2001).


Se puede intentar un punto de partida en la definición que hace del psicoanálisis la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA): “El término “psicoanálisis”, hace referencia a una teoría sobre la estructura y el funcionamiento de la personalidad, a la aplicación de esta teoría a otras ramas del saber, y por último, a una técnica psicoterapéutica determinada. Este conjunto de conocimientos se basa en los descubrimientos psicológicos fundamentados por Sigmund Freud.”


El psicoanálisis, es considerado como una teoría de la personalidad y la misma puede aplicarse a otras ramas del saber humano. Teoría y técnica han estado íntimamente unidas desde el comienzo, pero también puede decirse que del estudio de otras ciencias y de otras producciones humanas, han surgido importantes aplicaciones a la técnica y a la teoría.

Pensemos simplemente en el mito de Edipo, conocido desde mucho tiempo antes que la teoría psicoanalítica, pero que una nueva visión del mismo, pudo hacer que se incorporase a una teoría y a su modo de funcionamiento dentro de la estructura compleja de la personalidad. Freud, como lector se interesó en muchas obras que luego le servirían de comprensión para muchos de los síntomas con los que se encontraba en su consulta. También la técnica psicoanalítica puede verse en algunas de sus lecturas juveniles.


La técnica psicoanalítica se basa en un “diálogo” en el cual un narrador cuenta una historia, mientras que un oyente, escucha atentamente. Durante su juventud, Freud leyó autores en lengua española como a Cervantes, que escribió entre otros el famoso Coloquio de los perros. Esta novela, que forma parte de las Novelas ejemplares, (Cervantes, 1613), puede considerarse como una continuación del Casamiento engañoso, de tal manera que ambas constituyen una unidad. Tanto en el Casamiento engañoso como el Coloquio de los perros, las obras están construidas como un diálogo. El coloquio de los perros, título por el que es más conocida, aunque su título real es: Novela, y coloquio, que pasó entre Cipión y Berganza, perros del Hospital de la Resurrección, que está en la ciudad de Valladolid, fuera de la puerta del Campo, a quien comúnmente llaman "Los perros de Mahudes".


En el Casamiento…el diálogo se establece entre el alférez y el licenciado: uno cuenta las desventuras y el otro escucha. El que más habla es el protagonista, que después de un casamiento engañoso, durante la curación de una enfermedad, escribe un Carpaccio que le da a leer a su amigo el licenciado. Durante el diálogo se establece un “secreto” que sólo tiene razón de ser entre los dos integrantes del diálogo. El licenciado escucha y advierte:


I) estuve con oído atento escuchando por ver si podía venir en conocimiento de los que hablaban y de lo que hablaban y eran los dos perros…
II) no cuente estos disparates a persona alguna si ya no fuera tan su amigo como yo
III) las cosas que trataron fueron grandes y diferentes más para ser tratadas por varones sabios que para ser dichas por bocas de perro…Yo no las pude inventar, vengo a creer que no soñaba y que los perros hablaban

Los temas tratados durante el “dialogo” tan particular entre paciente y analista, son contenidos de un mundo interno, donde también se producen “diálogos” entre distintos personajes que lo habitan. Dos personas “hablan” sobre el dialogo que se establece entre los personajes del mundo interno. El mundo de los sueños como “camino regio” hacia el inconsciente, fue establecido por Freud en La interpretación de los sueños, pero este camino ya había sido recorrido anteriormente por Cervantes, como por otros poetas y creadores. La teoría y la técnica psicoanalítica se le presentaron a Freud en su juventud y luego de muchos años, pudo plasmarlas en un modelo de la personalidad.


A Freud le gustaba hablar en castellano con su amigo Silberstein, y para hablar entre sí se nombraban como Cipión y Berganza. Freud, se adjudicaba el rol del que principalmente escucha al narrador.
“Varios años de mi infancia y adolescencia transcurrieron con él, en la íntima amistad, yo diría en el entrevero fraternal. Juntos sin maestro, aprendimos el español, leímos a Cervantes – y firmábamos las cartas que nos escribíamos el uno al otro con el nombre de dos perros en el Hospital de Sevilla: Escipione y Berganza –“. (Freud, ).


En 1884, en una carta dirigida a su prometida, Martha Bernays, Freud recordará aquella época:
“Hoy ha venido a verme otra vez Sirberstein, me tiene el mismo afecto que antes. Fuimos amigos en un época en que no se entiende la amistad como un deporte o una ventaja, sino que se necesita al amigo para vivir con él […] Estudiábamos juntos español, tuvimos una mitología propia y nombres secretos que habíamos tomado del gran Cervantes. En nuestro libro español de lecturas encontramos una vez un diálogo filosófico-humorístico entre dos perros que estaban sentados contemplativos delante de la puerta de un hospital, y nos apropiamos de sus nombres; tanto en el trato escrito como en el oral, él se llamó Berganza y yo Cipión. Cuántas veces escribí “querido Berganza” y firmé “Tu fiel Cipión, perro del hospital de Sevilla”. Los dos formamos una extraña unión de eruditos, la Academia Castellana /AC/ [sic], habíamos redactado toda una gran literatura cómica […] nunca nos aburríamos el uno del otro. A él no le gustaban las ideas de alto vuelos, se quedó en lo humano; su horizonte de lecturas, su humor, todo era un poco burgués, incluso algo pedante”(Freud, 1973).


La técnica psicoanalítica y el Coloquio…tienen una especie de analogía que fue tenido en cuenta por diversos autores. León Grimberg y Juan Francisco Rodríguez (1987/88), consideraron la actitud “ético pedagógica”, de Cipión con aquella sostenida por Freud en los primeros tiempos de los Estudios sobre la Histeria. En aquel entonces muchas de las intervenciones de Freud estaban animadas por un espíritu didáctico que luego, tanto por sus efectos como por su falta de consecuencias, habrá de resignar, más adelante.


También sería necesario considerar que tanto el Coloquio…, como El Casamiento engañoso, y la técnica psicoanalítica, no se tratarían de un dialogo propiamente dicho. En todos ellos esta presente la función tercera que en cada uno se juega. En las obras cervantinas el alférez Campuzano, ocupa ese lugar del tercero que escucha y observa el dialogo entre los perros. En la sesión psicoanalítica, la presencia del tercero da cuenta de la existencia de esas dos personas que hablan sobre ellas y sobre otros. En el Coloquio… como en los primeros análisis de Freud, está presente en la técnica lo que se llamaría coerción asociativa, mediante la cual se obligaba al paciente a hablar de determinadas cosas descartando otras. Esto fue así hasta que Emmy de N. (Freud, )se opone a tal procedimiento: “Y hete aquí que me dice con expresión de descontento, que no debo estarle preguntando siempre de donde viene esto y estotro, sino dejarla contar lo que tiene para decir”.


Elementos de la teoría psicoanalítica fueron puestos en evidencia por distintos autores a los que Freud, hizo uso de los mismos, para confirmar sus teorías, o para tomar de ellos elementos que podían ser utilizados en las mismas. Desde el mito de Edipo y su utilización en la estructuración de la personalidad, hasta la satisfacción del deseo, la fantasía, la interpretación de los delirios, el estudio de los grupos humanos, la cultura, el análisis del Yo, muchos han sido los elementos que forman parte del edificio psicoanalítico que han sido tomados de producciones de otros creadores. Muchos de ellos estaban presentes en la mente humana desde hacía mucho tiempo, pero Freud, en su permanente investigación antropológica, pudo incorporar los mismos a la clínica, a la teoría y la técnica.


La propia reflexión educativa, se ha visto influencia por las ideas del creador del psicoanálisis y pocos son los autores contemporáneos que hayan abordado la pedagogía sin hacer referencia directa o indirectamente a Freud. Algunos se apoyan explícitamente en sus ideas para justificar determinadas concepciones, mientras que otros se limitan a tomar prestados algunos de sus conceptos. En ocasiones este éxito indiscutible está acompañado de una cierta vaguedad en la interpretación. Desde Los tres ensayos sobre teoría sexual (1905), hasta El malestar de la cultura (1930), las referencias a la educación son constantes. Las ideas de Freud sobre la educación, o mejor dicho, sobre la cuestión de la adaptación del niño a la realidad a la vez natural y social, testimonia una unidad, una continuidad y una firmeza indudables. Esta coherencia se debe a que el psicoanálisis no supone solamente una disciplina terapéutica, sino una disciplina antropológica global, sobre la propia existencia, de la cual la existencia del niño es un momento fundacional.


Como punto de partida, Freud, coloca a la educación, en la encrucijada de dos interrogantes: uno biológico y otro histórico. La biología le permitió a Freud, descubrir la inmadurez radical del niño recién nacido. En comparación con otras criaturas, el ser humano recién nacido, parece inacabado. No sólo nace desnudo, e incapaz de nutrirse por sí solo, sino que este estado dura bastante tiempo, en comparación con otras especies. Esta debilidad del recién nacido, le condena a una protección y por consiguiente a una influencia más prolongada e importante de los adultos. Los avatares de la infancia dejan su huella en el adulto, de manera que éste es hijo del niño, que lleva dentro. A pesar de ello, la naturaleza y hecho biológico, se encuentra presente por todas partes, pero por todas partes se encuentra también la cultura, a la cual el instinto se somete.


El encuentro, o mejor dicho el conflicto, entre el deseo natural y la cultura se reflejan ante todo, en la prohibición del incesto, cualquiera sea la forma que adopte. Esta ley primordial del desarrollo, es analizada desde el punto de vista filogenético en Totem y Tabú (Freud, 1913), y desde el punto de vista ontogenético en Inhibición, síntoma y angustia (Freud, 1926). La ley condiciona el modelo que establece para el humano la cultura, rompe el orden natural biológico y de alguna manera define el papel que ha de jugar la educación.


La teoría de la represión y su importancia en la constitución del psiquismo adquiere importancia a la hora de comprender no solo a éste, sino también al papel de la educación. En el análisis de Juanito, confirma la importacia de este papel a la hora de la estructuración del psiquismo, estableciendo o no la patología. La conclusión del comentario de Freud, recuerda que hasta ahora la tarea de la educación se nos parece como una tarea de “dominio o más bien de represión de los instintos”. No se trataría de suplantar el principio del placer por el principio de realidad ya que, con lo mismo, lo único que se lograría, sería individuos alternando entre un principio y el otro sin una convivencia posible. Si la finalidad de la educación, es instaurar el principio de realidad como principio regulador de la conducta humana, esta instauración, no implica en absoluto una sustitución. No se trataría de la sustitución del principio del placer, sino regularlo, renunciando a su carácter de inmediatez, obteniendo gracias a ello, tanto la satisfacción del mismo, como la incorporación en la cultura. De alguna manera se ha renunciado a la inmediatez del placer por la seguridad del deseo.


Elementos del doble y de lo siniestro u ominoso, fueron recogidos por Freud de la lectura de Los cuentos de Hoffman (E.T.A. Hoffman, 1817). Aquello que despierta angustia y terror, se encuentra dentro de lo más familiar. La palabra alemana unheimlich (siniestro, inquietante), denota lo opuesto a heimlich (íntimo) o heimisch (familiar o sentirse como en casa). Lo ominoso y lo no familiar constituyen una ecuación de la cual Freud (1919), extrajo más consecuencias para la estructuración del psiquismo humano. Sobre el sentido antitético de las palabras Freud (1910) ya había escrito años atrás en El doble sentido de las palabras primitivas. Lo antitético y el fenómeno de la contradicción forman parte del contenido y del modo de funcionamiento del Inconsciente, como había sido señalado en La interpretación de los sueños (Freud, 1900). En la cinematografía todo este desarrollo ha sido planteado por Igmar Bergman (1977) en El huevo de la serpiente, en donde lo siniestro y lo familiar se encuentra en cada personaje y cada uno de los fotogramas del film.

En el curso del trabajo sobre lo ominoso, Freud se ocupa de indagar sobre la estética, como un estrato de la mente o como una función del psiquismo que va más allá del estudio de lo bello. El psiquismo en el curso de desarrollo, va desarrollando una propia concepción sobre la estética, lo bello o lo ominoso. Durante el trabajo del sueño, éste da como producto final, un contenido manifiesto que permite ser contemplado por el soñante sin que el mismo despierte angustia. La denominada consideración de la representabilidad es el resultado de una concepción estética del soñante, que hace que el sueño adquiera una forma tal en la que puede discernirse sobre la estética del soñante. El sueño no es considerado por Freud como un acto creativo, sino como perteneciente al material de los pensamientos oníricos. En lo ominoso se encuentra aquella variedad de lo terrorífico, que se remonta a lo más antiguo y al mismo tiempo familiar en cada uno de nosotros. Aquello que nos acompaña desde el comienzo de los tiempos. Es esto último que hace que esta compañía primitiva, sea remontada por Freud a la placenta, como lo gemelar, el doble, la sombra que acompaña desde el comienzo de la gestación a lo largo de toda la vida como una presencia invisible y continua.


A esta sombra es a la que canta la poetisa gallega Rosalía de Castro en el poema Negra sombra (1880):

NEGRA SOMBRA
ROSALÍA DE CASTRO
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.
Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.
En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombra
NEGRA SOMBRA
(traducción al castellano - Mónica B. Suárez Groba)
Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
a los pies de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.
Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que zumba.
Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.
En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.

 


La cinematografía ha representado un elemento de la creación humana sobre la que se han hecho muchos ensayos de psicoanálisis aplicado. La propia pantalla del cine constituye el elemento sobre el cual se proyectan las imágenes de la misma manera que las imágenes oníricas son proyectadas en la pantalla del sueño. Tanto el sueño como el cine comparten mucho en común ya que ambos mantienen un carácter narrativo. Ambos son susceptibles de organizar, construir y comunicar pensamientos, por medio de los cuales, desarrollar ideas que se modifican, se transforman y se convierten en un lenguaje con características propias. El cine ha surgido como una nueva forma de lenguaje ideográfico. En las escenas del sueño y del cine se realiza un discurso retórico, en el cual se refieren una serie de hechos destinados al esclarecimiento del asunto de que se trata y para facilitar el logro de los fines del autor, ya sea éste el director o el soñante. La narración requiere de la confección de un guión presente tanto en uno como en el otro, así como de un director que dirija a los protagonistas y de sentido a la historia. Durante el sueño se desea satisfacer los deseos del soñante y para ello se debe buscar la temática y la historia adecuada para poder alcanzar sus fines. El soñante recibe del sueño un relato que debe tratar de interpretar para darle sentido al mismo y hacer que los deseos ocultos alcancen un mayor grado de satisfacción. El espectador de un film se encuentra en un recinto oscuro, dentro del cual es observador activo de una historia que produce por múltiples caminos, satisfacción a sus deseos inconscientes. Al descifrar los sueños, Freud, dio cuenta, que debajo de los hechos convencionales, existe una narrativa oculta de deseos inconscientes. Una vida interna llena de significados para el propio soñante que es transmitida a éste por medio del lenguaje onírico. En el cine y en el sueño se transmite una historia en una pantalla que produce para el soñante y para el observador del film, un placer estético.


Durante la sesión analítica, el terapeuta se coloca con si de un espectador de cine se tratara. La sesión y material onírico, se le presenta delante de sus ojos y mediante la empatía puede ser capaz de colocarse en el papel de los distintos personajes o de los hechos que se describen o que suceden. La experiencia onírica puede ser un hecho pobre o muy enriquecedor según el interés que tenga el propio soñante con respectos a sus sueños. Durante el proceso terapéutico, es posible seguir al mismo, por medio del material onírico y los cambios ocurridos tanto en uno como en el otro.


Desde la sesión analítica hasta el psicoanálisis aplicado y desde éste hasta la propia sesión es posible hacer un camino, un diálogo entre ambos que no hace sino enriquecer tanto al uno como al otro. El proceso analítico adquiere una nueva dimensión y comprensión cuando el mundo de la creación humana arroja algo de luz a la penumbra donde se desarrolla el mismo.


BIBLIOGRAFÍA
Bergman, I. (1977). El huevo de la serpiente. DVD. Distribuidor: Vellavisión.
Castro, Rosalía de (1880). Negra sobra, en: Follas Novas. Ediciones Akal (1994).
Cervantes, M. (1613 ). Novelas Ejemplares. Compañía General Fabril Editora-Buenos Aires (1965). Prologo y Notas de Francisto Ayala.
Freud, Sigmund (1895). Estudios sobre la histeria, en: Obras Completas, Vol. II.
- (1907). El delirio y los sueños en la “Gradiva” de W. Jensen, en: Obras Completas, Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. IX.
- (1910). Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, en: Obras Completas, Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. XI
- (1910) Sobre el sentido antitético de las palabras primitivas, en: Obras Completas, Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. XI
- (1905). Tres ensayos de teoría sexual, en: Obras Completas, Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. VII.
- (1913) El motivo de la elección del cofre, en: Obras Completas.
Amorrortu Editores-Buenos Aires, Vol. XII.
- (1913). Toten y tabú, , en: Obras Completas. Amorrortu Editores-Buenos Aires, Vol. XIII.
- (1917). Un recuerdo de infancia en “Poesía y verdad”, en: Obras Completas. Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. XVI.
- (1926). Inhibición, síntoma y angustia, en: Obras Completas. Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. XX.
- (1930) El malestar de la cultura, en: Obras Completas. Amorrortu Editores-Buenos Aires. Vol. XXI.
- (1992) Cartas de Juventud. Gedisa-Barcelona.
- (1973) Cartas a la novia. Tusquet-Barcelona
Grimberg, L. , Rodríguez, L. (1987/88) “La influencia de Cervantes en el futuro creador del psicoanálisis”, en Anales cervantinos, 25-26, 1987-1988, pag. 157-174.
Hoffman, E.T.A (1817) Los cuentos de Hottman, Anaya-Madrid. 2000
Serebriany, R. et. al. (2001) Psicoanálisis Aplicado: Reflexiones acerca de sus implicancias teórico-prácticas. Simposio APdeBA-2001.

 

Eugenio Cornide Cheda

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